
El Ciclón recibió a Deportivo Cuenca en el Nuevo Gasómetro y logró quedarse con los tres puntos, dándole un valor mucho mayor al empate obtenido previamente ante Recoleta. Con un resultado final de 2-0, los goles llegaron de la mano de Romaña —tras un gran centro de Reali— y de Tripichio, luego de otro desborde punzante del ex Independiente Rivadavia.
El encuentro comenzó cuesta arriba para San Lorenzo. Durante la primera mitad, los jugadores se mostraron erráticos, nerviosos y con pocas ideas. Si bien el equipo generó algunas aproximaciones, ninguna fue lo suficientemente clara para abrir el marcador.
En el segundo tiempo, el equipo cambió la cara por completo. Los ingresos aportaron la frescura necesaria para reavivar al grupo y los jugadores ganaron confianza. Tal es así que en ambos goles participaron futbolistas que saltaron desde el banco: Reali y Gulli. A partir de allí, el Ciclón manejó la pelota y los tiempos del partido; se vio, por primera vez, un equipo con movilidad y juego asociado, reflejando lo que parece buscar el entrenador. San Lorenzo redondeó una excelente segunda parte: sólido, concreto y cumpliendo en ambas facetas del juego.
Rendimientos individuales
Los puntos más altos del partido fueron:
- Romaña: Por el gol y su habitual firmeza en el mano a mano defensivo.
- Insaurralde: Por cómo se sigue afianzando en el eje central.
- Tripichio: Por el gol y su gran despliegue tras mucho tiempo sin jugar de carrilero por derecha.
- Reali: Por un ingreso determinante que incluyó las dos asistencias de la noche.
- Gulli: Quien, a pesar de algunos pasajes erráticos, pidió la pelota y manejó los hilos; su crecimiento parece ser solo una cuestión de confianza.
En la vereda opuesta, las dudas se centraron en los nombres habituales. De Ritis volvió a dejar incógnitas sobre su rendimiento, confirmando que el lateral izquierdo aún no tiene un dueño definido. Ábrego dejó en claro que la falta de confianza le impide, hoy, ser titular, mientras que Herrera tuvo un inicio flojo pero logró levantar su nivel tras el primer gol, aunque persiste la duda sobre si debe mantenerse en el once inicial.
Sobre el cierre, el equipo terminó agotado y permitió que Cuenca se aproximara en los últimos diez minutos. Fue un bache lógico debido al gran desgaste físico realizado y a la acumulación de minutos de las últimas semanas.
Ahora, San Lorenzo volverá a jugar el lunes a las 19:30 contra Vélez en el Nuevo Gasómetro. En el torneo local, el Ciclón tendrá el desafío de ratificar lo hecho anoche, en lo que fue, posiblemente, uno de los mejores partidos de este ciclo.
